sábado, 22 de julio de 2017

Saber enseñar



"No subestimemos el valor del ejemplo, porque tiene más fuerza que mil palabras, que miles de LIKES o RETWEETS, que mil videos en YOUTUBE ..."

Papa Francisco

Leí este cuento:

"SABER ENSEÑAR

Una madre llevó a su hijo ante Mahatma Gandhi e imploró: “Por favor Mahatma, inste a mi hijo a no comer azúcar”. Gandhi, después de una pausa contestó: “Tráigame a su hijo de aquí a dos semanas”. Dos semanas después, ella volvió con el hijo. Gandhi miró bien profundo en los ojos del muchacho y le dijo: “No comas azúcar” Agradecida pero perpleja, la mujer preguntó: “¿Por qué me pidió dos semanas? ¡podría haber dicho lo mismo antes!” Y Gandhi le contestó: “Hace dos semanas, yo también estaba comiendo azúcar. “

¿Cuántas veces pedimos a nuestros hijos, a nuestros alumnos que hagan algo, mientras nosotros hacemos lo contrario?
Por ejemplo, si le dices a tu hijo que hay que cruzar siempre por el paso de cebra y tú no lo haces, él hará lo mismo que tú. 
Si decimos a nuestros hijos que no usen el móvil mientras comemos, y te pasas la hora de la comida leyendo y contestando mensajes ¿qué crees que aprenderán tus hijos?
Muchas veces nos quejamos de que nuestros hijos no leen lo suficiente, pero ... ¿lees alguna vez delante de ellos? ¿tienes algún libro a la vista, al alcance de su mano o en un lugar que él apenas alcance, como si fuera algo prohibido, que es lo que más atrae la atención? Por supuesto cosas adecuadas a su edad.

Pensemos que siempre nuestro ejemplo vale más que miles de palabras.

¡Buen fin de semana!

domingo, 16 de julio de 2017

Reflexiona con lentitud...


Tarde de calor, algo que es normal porque estamos en verano.
Muchas veces el calor nos provoca un deseo irrefrenable de hacer NADA. Y hay que hacer un verdadero esfuerzo para cumplir con nuestras obligaciones, la mayoría de ellas impuestas por nosotros mismos.

Contra el calor, una frase para pensarla mientras miramos el cielo desde nuestra hamaca en el jardín o mientras miramos el techo desde el sofá... cada quien elija lo que quiera.


REFLEXIONA con lentitud, pero ejecuta rápidamente tus decisiones.
 (Sócrates)

viernes, 14 de julio de 2017

"¿Qué es un pueblo sin su pasado?"


"... Respetemos los edificios y los libros, solo allí el pasado está vivo, en todas las demás partes está muerto. Ahora bien, el pasado es una arte de nosotros mismos, la más esencial quizás. Toda la ola que nos lleva, toda la savia que nos vivifica nos viene del pasado. ¿Qué es un río sin su fuente? ¿Qué es un pueblo sin su pasado? "

Víctor Hugo: Los Pirineos, 1845

Sabias palabras que me hacen pensar en estos tiempos en los que vivimos. Tiempos en los que algunos quieren reescribir la Historia, en los que otros se desentienden de ella y se interesan más por la vida del otro en las redes sociales. En los que todo va tan rápido que se pasa del llanto a la risa en segundos, en lo que tarda en cambiar la imagen de nuestro televisor...

Buenas y calurosas tardes.

domingo, 9 de julio de 2017

Los ladrones del tiempo



En mi anterior entrada hablaba de una reflexión de Forges acerca de los mediocres, ésta me hicieron pensar, no sé  por qué en los hombres grises que aparecen en el libro de Michael Ende "Momo" (1973).
Un libro que habla del tiempo "Una cosa misteriosa...algo cotidiano... algo de lo que todos participamos, pero pocos se paran a pensar ella."
En esta historia aparecen unos hombres grises de los que Stefanía Piras dice:

Los hombres grises no son nada más que el símbolo de una amenaza mucho más real: la pérdida de los valores en la sociedad contemporánea. Estos fantasmas cenicientos viven del tiempo ahorrado de los hombres, tiempo quitado a la familia, a los amigos, a la vida, y entregado completamente a la efectividad de un trabajo rápido, extenuante e impersonal. “Ahorrar ahorrar ahorrar”, se convierte en el lema de la humanidad entera, hasta que ya nadie tiene tiempo para nadie. Viviendo se gasta el tiempo, pero ahorrándolo la vida se apaga y el tiempo se destruye, convirtiéndose en “tiempo muerto”. La ciudad se llena de edificios de hormigón tristes y feos, nacen los “depósitos para niños” porque ya nadie tiene tiempo para dedicarse a ellos, todo el mundo se mueve deprisa, trabaja deprisa, como si alguien le estuviera persiguiendo. En esta nueva sociedad, dominada por los hombres grises, ya no hay tiempo para charlar, para sonreír, para soñar, ya no hay espacio para la imaginación, la creatividad, pero sobre todo ya no hay tiempo para escuchar. En este sentido, Momo representa la única esperanza de la humanidad, porque ella es la única que tiene tiempo de sobra y que tiene la especial capacidad de escuchar a los demás.

 Parece como si el autor hubiera abierto una ventana al futuro y nos estuviera contemplando y nos describiera tal como somos, tal como nos comportamos en la actualidad.
En el libro Momo salva a la humanidad de los hombres grises, pero ¿ habrá alguien que nos pueda salvar hoy?





jueves, 6 de julio de 2017

Reflexión de Forges sobre el triunfo de los mediocres


Hace unos días una amiga compartió esta reflexión del gran Forges. 
Creo que necesitamos un poco de "espabilina", salir de nuestra zona de confort y enfrentarnos con los problemas de nuestro país, que son los nuestros. 

Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.
Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. 

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.
Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros.

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.

- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

- Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

- Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.

- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

- Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.

ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES)

jueves, 29 de junio de 2017

La dieta de la paradoja

Picnic,2001
Fernando Botero

Debo reconocer que cuando leí esta dieta me pareció sorprendente. Lo que no tengo muy claro es si con ella se pierde peso o no. Tampoco si por muchas veces que comas algo dejará de apetecerte. Si alguien prueba me encantaría conocer sus resultados.

La dieta de la paradoja
Consiste en una gestión de la alimentación basada en el placer y no en el sacrificio y el control forzado. “Si me concedo aquello que me gusta, al cabo de poco tiempo dejará de agradarme tanto y podré renunciar a ello sin esfuerzo ni frustración”, afirma López Pérez Vallejo. Es por eso que fracasamos: “si nos basamos en la prohibición y en la idea de control de la limitación y del sacrificio para resolver un problema; esto choca con la sensación fundamental en la que se basa nuestra relación con la comida: el placer”, añade. 

Hay dos pautas fundamentales para esta dieta:
Concederse las comidas más deseadas para convertirlas gradualmente en algo cada vez menos atractivo. El procedimiento permite establecer una colaboración entre placer y deber, en lugar de enfrentarlos, lo que induce a la autorregulación más que a un control forzado. Por ejemplo, si se picas algo entre horas hay que comprometerse a comer eso mismo durante las cinco ingestas diarias; así, al final no apetecerá. Apreciar el placer del movimiento superando el placer inicial que nos produce el estar parados. La clave es elegir una actividad que guste y no aburra y así introducirla en la rutina diaria sin esfuerzo.

miércoles, 28 de junio de 2017

LA FUERZA DEL SILENCIO


El Cardenal Sarah acaba de publicar en España el libro “La Fuerza del Silencio”, donde recoge varias reflexiones sobre el ruido que nos esclaviza y el silencio, necesario para escuchar a Dios.
Leyendo algunas de las frases de su libro destacadas en un artículo me llamó la atención esta:

"El hombre que domina su lengua controla su vida como el marinero domina la nave. Y al contrario el hombre que habla demasiado es un navío borracho."

Creo que, actualmente, hay demasiadas personas que se aburren, que necesitan entretenerse y sacan su lengua a pasear. Critican, levantan falsos testimonios... sin pensar en el daño que hacen. 
En este sentido hay una anécdota de San Felipe Neri:

Una penitencia un poco rara

San Felipe Neri era un santo con gran sentido común. Trataba a sus penitentes de una manera muy práctica.
Una señora tenía la costumbre de irse a confesar donde él y casi siempre tenía el mismo cuento que decir: el de calumniar a sus vecinos. Por ello, san Felipe, le dijo: 
    -    De penitencia vas a ir al mercado, compras un pollo y me lo traes a mí. Pero de regreso lo vas desplumando, arrojando las plumas en las calles conforme caminas. 
La señora pensó que ésta era una penitencia rara, pero deseando recibir la absolución, hizo conforme se le había indicado y por fin regresó donde san Felipe.
    -    Bueno, Padre, he completado mi penitencia.
Y le mostró el pollo desplumado. 
    -    Oh, de ningún modo la has completado – le dijo el santo. Ahora regresarás al mercado y en el camino recoges todas las plumas y las pones en una bolsa. Entonces regresas donde mí con la bolsa”.
    -    ¡Pero eso es imposible! –lloró la señora–, ¡esas plumas deben de estar ahora por toda la ciudad!. 
    -    Es cierto –replicó el santo–, pero tienes aún menor oportunidad de recoger todos los cuentos que has dicho sobre tus vecinos.