miércoles, 15 de octubre de 2014

La lluvia


Miércoles... y todo el día pensando que era jueves... 

Caminar por una ciudad en un día de lluvia es una auténtica odisea, más cuando no estás alerta.
Y es que caminar en días así puede considerarse aventura de alto riesgo: Esta tarde estuvieron a punto de meterme la varilla del paraguas  en el ojo dos personas. La gente sale de portales y comercios, apunta al exterior y aprieta el botón para que se abra su paraguas, si pasas en ese momento lo mínimo que te puede suceder es que te des un buen susto. También están esas personas que no tienen con qué protegerse de la lluvia y que echan a correr bajando la cabeza. Como no ven por donde van pueden pasarte por encima.

Lo mejor de una tarde de lluvia, el brillo del suelo donde se reflejan farolas y fachadas, se avivan los colores de todo lo que moja y se limpia el ambiente.