jueves, 2 de octubre de 2014

Nuestros padres


Hace tiempo escuché en la radio una encuesta en la que preguntaban a unos niños desde cuando conocían a su madre. Uno de ellos contestó sin dudar que conocía a su madre desde siempre.
Y realmente así es, conocemos a nuestros padres desde antes de nacer. No nos acordamos del tiempo de gestación, pero supongo que las voces de nuestros padres las escucharíamos igual que oímos cuando estamos bajo el agua buceando. Y al nacer los reconocemos , agarramos con fuerza su dedo y quedamos unidos a ellos por el amor para siempre. 
Según vamos creciendo va cambiando nuestra forma de verlos. Empiezan siendo casi superhéroes, nuestro referente, las personas a las que llamamos cuando nos sentimos mal o cuando tenemos miedo. En nuestra adolescencia son casi el enemigo, esas personas "desalmadas" que no nos comprenden, que no saben por lo que estamos pasando y que nos dicen cosas para fastidiar.
De pronto un día, somos adultos y volvemos nuestros ojos hacia ellos. Para nosotros siguen siendo jóvenes, no ha pasado el tiempo por ellos, a pesar de que se ahora se cansen cuando salimos a pasear. Y cuando la enfermedad los golpea, son nuestros padres los que se aferran a nuestra mano, en su ojos cansados vemos el infinito amor que nos profesan.