jueves, 9 de octubre de 2014

Volver a empezar



Volver a la rutina diaria no siempre es fácil, pero cuando eres maestra tienes una gran compensación: tus alumnos. 
Hoy me recibieron con una sonrisa, pero me miraban como si quisieran leer en mi interior. Uno de ellos, mientras me abrazaba, me decía: "¿Ya no tienes que volver al hospital con tu papá?" Cuando le respondí negativamente me dio un beso y me dijo que mi padre me vería desde las nubes.
Eso mismo se lo había contado yo cuando a alguno se le fue un ser querido.
Durante la mañana venían a mi mesa a darme un abrazo sin pedirlo. 
Su amor es un regalo.