miércoles, 26 de noviembre de 2014

Familias


Con el tiempo, una se cuestiona si debe hacer o no ciertas preguntas a sus alumnos, sobre todo a los más pequeños. Estamos trabajando el tema de la familia, de la Navidad. Hablamos del respeto, de la no violencia en el hogar... y, de pronto, uno te dice que su papá empuja a su mamá por las escaleras, otros te dicen que sus papás se pegan, otros que  riñen... Cortas el tema porque, en ocasiones, los pequeños se van animando y todos quieren decir que en su casa también pasa lo del compañero y mucho más y es que ellos cuentan una parte de verdad adornada con mucha fantasía. El problema es que te queda la duda, no sabes qué hacer...
El hecho cierto es que cada vez hay más violencia en todas partes: entre ellos, en la calle, en los programas que, supuestamente, son infantiles, en las noticias... Lo peor de todo, es que empezamos a ver como normales situaciones que no lo son en absoluto.
Estamos olvidando que la familia es donde aprendemos a ser personas, donde crecemos, que lo fundamental de una familia es la capacidad de sostenerse unos a otros, de disfrutar haciendo cosas juntos. Damos prioridad al trabajo, con lo que nuestros hijos pueden pensar que no son importantes. 
Esperemos que esto cambie, aunque para ello los que tenemos que cambiar primero somos nosotros