jueves, 25 de diciembre de 2014

Canción de Navidad

El fin de año huele a compras, 
enhorabuenas y postales 
con votos de renovación; 
y yo que sé del otro mundo 
que pide vida en los portales, 
me doy a hacer una canción. 
La gente luce estar de acuerdo, 
maravillosamente todo 
parece afín al celebrar. 
Unos festejan sus millones, 
otros la camisita limpia 
y hay quien no sabe qué es brindar. 

Mi canción no es del cielo, 
las estrellas, la luna, 
porque a ti te la entrego, 
que no tienes ninguna. 

Mi canción no es tan sólo 
de quien pueda escucharla, 
porque a veces el sordo 
lleva más para amarla. 

Tener no es signo de malvado 
y no tener tampoco es prueba 
de que acompañe la virtud; 
pero el que nace bien parado, 
en procurarse lo que anhela 
no tiene que invertir salud. 

Por eso canto a quien no escucha, 
a quien no dejan escucharme, 
a quien ya nunca me escuchó: 
al que su cotidiana lucha 
me da razones para amarle: 
a aquel que nadie le cantó. 

Mi canción no es del cielo, 
las estrellas, la luna, 
porque a ti te la entrego, 
que no tienes ninguna. 

Mi canción no es tan sólo 
de quien pueda escucharla, 
porque a veces el sordo 
lleva más para amarla.

Silvio Rodríguez