sábado, 31 de enero de 2015

Aprender de los errores


Un interesante artículo:
"Los padres y maestros sirven como modelos. El modo en que ellos reaccionan es la mayor fuente de aprendizaje para los niños. Por ello, es importante que reflexionemos acerca de cómo manejamos nuestras propias frustraciones y qué modelo de tolerancia a la frustración estamos mostrando a los niños.
Muchas veces pregunto a los padres si tienen oportunidad de jugar con sus hijos y cómo reaccionan cuando ellos pierden, o (en primer lugar) si alguna vez… ¡los dejan ganar! Muchos padres compiten con los hijos en el momento de juego, aunque también hay padres que siempre los dejan ganar y así no les enseñan a manejar una situación de frustración. Un ejemplo muy claro se da cuando los niños van a ver jugar al fútbol a sus padres. Muy frecuentemente, si pierde el partido, el padre grita en el campo y luego comenta enojado las diversas causas por haber perdido. Un buen modelo de frustración sería comentar que le enoja el haber perdido y analizar las razones controlables como: ” la próxima vez debemos cuidar más la defensa, etc.”.
Igualmente los padres pueden frustrarse con las notas que traen los niños y culpar a los maestros por la complejidad de la evaluación, o enojarse porque se les quemó una comida, o frustarse verbalmente cuando no llegan a organizar la salida a un programa como lo habían calculado. El modo en que los padres se frustran muchas veces es copiado por los hijos.
También es importante que los adultos con hijos a cargo examinen el tipo de respuesta que dan a los errores o a las frustraciones del niño. Probablemente el modelo de respuesta que brinden actuará como modelo para que el niño responda a sus frustraciones.
Entonces es importante tener expectativas reales de los hijos (o alumnos, en el caso de los maestros) y no sobrerreaccionar con sus errores o fallos. Por ello, se deben evitar refuerzos descorazonadores como “¡Te dije que eso no iba a funcionar!” o “Nunca usas tus neuronas” o “¿Cuántas veces te lo dije?”. Si un niño es torpe y tira siempre su vaso de agua, un padre debería ayudarlo a limpiar en lugar de decirle “Siempre haces lo mismo, ¿cuándo vas a aprender?” o de castigarlo por su torpeza. Si un niño tira por enésima vez su estuche del escritorio, el maestro podría reflexionar acerca de la conveniencia de cambiar el estuche de tres pisos por uno pequeño o de ponerlo debajo del banco, en lugar de castigarlo por su torpeza.
El objetivo es comunicarle que los errores y las dificultades son oportunidades para aprender."
Araceli Galán