martes, 13 de enero de 2015

Lecciones

En todos los cuentos hay una gran lección, que la sepamos ver o no,  a veces, depende de que nos lo cuenten con las palabras adecuadas o que hagan las preguntas oportunas para hacernos caer en la cuenta. En "La Ratita Presumida", ella que era muy limpia y coqueta, sólo se fija en la apariencia de sus pretendientes. En una versión del cuento se queda con el gato adulador y apuesto. Resultado ella fue su cena. En otra, un ratón, que a mi me gusta decir que es el Ratoncito Pérez, cuando se lo cuento a mis niños en la escuela, le hace comprender las intenciones del gato y la salva de una muerte segura. Siempre les dejo elegir el final y, sorprendentemente, en muchas ocasiones prefieren que el gato se la coma...
Estaba viendo un vídeo de cámara oculta en el que una dependienta menospreciaba a una supuesta clienta por su sobrepeso, las tres eran actrices. Se trataba de observar la reacción del resto de las clientas ante su falta de humanidad. 
Parece como si en este tiempo que nos ha tocado vivir, sólo contara el físico, el aparentar, el brillo. Un poco de barniz hace que cualquier cosa parezca mejor, como nueva, pero sólo es una capa de laca que al menor golpe puede desconcharse y dejar a la vista las imperfecciones.