lunes, 5 de enero de 2015

Sorpresas


Hoy es un día lleno de recuerdos de navidades pasadas. Si la noche de Reyes es mágica, el despertar del día siguiente es pura alegría. Ahora todos duermen, es lo que tiene que los hijos se hagan mayores. Ya no te despiertan a las cuatro de la mañana sus pasos sigilosos por el pasillo, sus gritos ahogados al descubrir en sus zapatos los regalos que habían pedido en su carta, la alegría al comprobar que sus Majestades se comieron todo lo que les dejaron en los platos. Ahora ya no vienen corriendo a tu cama para saltar encima y darte la noticia de que un año más se cumplieron los deseos. Como hacíamos mis hermanos y yo, saltar sobre tus padres sin comprender por qué estaban durmiendo y por qué tenían esa mezcla de alegría y cansancio. Años después lo entendí perfectamente.
Aún no he visitado "mis zapatos", espero paciente a que alguno empiece a moverse en la cama para hacerlo. De todas formas me dieron ya un regalo inesperado ayer, algo que no hubiera imaginado como regalo de Reyes. Sorpresas que te da la vida.