martes, 24 de febrero de 2015

Las horas perdidas


Hay un espacio de tiempo perdido en mi mente, son esas horas perdidas que voy recuperando gracias a la memoria de los que estuvieron a mi alrededor. 
A través de sus palabras voy llenando ese tiempo oscuro, ese tiempo en el que no había consciencia.

Despertar de una anestesia es extraño, no sabes bien dónde estás, ni dónde están las personas que quieres. No puedes hablar, ni moverte y el sueño te atrapa una y otra vez...

Frente a mi cama un reloj marcaba las horas, oía ecos de gente que hablaba cerca... o lejos, no lo sé.
Cuando mi cabeza empezó a funcionar, mi primer pensamiento fue para mi familia... me acordaba de ellos, fue un gran alivio saber que no había olvidado a nadie, que todo estaba igual en mi mente. Recordaba las palabras, recordaba los colores, me sabía mis oraciones... entonces sentí un alivio, una gran paz y pude descansar... Todo había pasado. Empezaba la recuperación.

Gracias a todos los que os unisteis en oración por mi, a todos los que os habéis preocupado, a los que habéis llamado, a los que me dedicasteis un pensamiento positivo, porque la suma de todo ese amor me ha llegado hasta el centro de mi corazón.