miércoles, 11 de febrero de 2015

Nuestra Señora de Lourdes


La Virgen de Lourdes es una de las advocaciones de la Virgen María a la que más milagros se le adjudican. 

Historia:

El 11 de febrero de 1858, tres niñas, Bernadette Soubirous, de 14 años, su hermana Marie Toinete, de 11 y su amiga Jeanne Abadie, de 12 salieron de su casa en Lourdes para recoger leña. Camino al río Gave, pasaron por una gruta natural donde Bernadette escuchó un murmullo y divisó la figura de una joven vestida de túnica blanca, muy hermosa, ceñida por una banda azul y con un rosario colgado del brazo. Se acercó y comenzaron a rezar juntas, para luego desaparecer.
Por un período de cinco meses, la Virgen se le apareció a la niña, en medio de multitudes que se acercaban para rezar y poder observar a la hermosa señora, pero la Virgen sólo se le aparecía a la niña. En reiteradas ocasiones, Bernadette fue víctima de desprecios y burlas por parte de las autoridades eclesiales y civiles de pueblo, pero la niña se mantuvo firme en su fe mariana sobre todo en el especial pedido que la Virgen le había encargado: la construcción de una capilla sobre la gruta y la realización de una procesión.
Luego de la última aparición ocurrida en 16 de julio, fiesta de Nuestra Señora del Carmen, Bernadette ingresó a la orden religiosa de las hermanas enfermeras, a la edad de 22 años, y permaneció allí hasta su muerte a los 34 años de edad.
Oración por los enfermos:
¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes,
Madre de Dios y Madre nuestra! 
Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, 
acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón, 
para pedirte que derrames a manos llenas 
el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches: 
pero acuérdate de que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Ti 
haya sido abandonado. 
¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima! 
Ya que Dios obra por tu mano curaciones innumerables en la Gruta prodigiosa de Lourdes, 
sanando tantas víctimas del dolor, 
guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo…(dígase el nombre del enfermo/a). 
Alcánzale de tu Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, 
si ha de ser para mayor gloria de Dios. 
Pero mucho más, alcánzanos a todos el perdón de nuestros pecados, 
paciencia y resignación en los sufrimientos 
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios, 
prisionero por nosotros en los Sagrarios. 
Amén.
Virgen de Lourdes, ¡ruega por nosotros!.
Consuelo de los afligidos, ¡ruega por nosotros!
Salud de los enfermos, ¡ruega por nosotros!
Rezar tres Avemarías.