martes, 3 de marzo de 2015

De árboles


En alguna parte oí que es bueno abrazar a un árbol. Supongo que fue mi madre la que nos lo transmitió hace muchos años. Hoy he descubierto que dependiendo del árbol que abraces puedes fortalecer la mente, aumentar la saliva, disminuir la temperatura o ayudar a la digestión.

Leyendo un poco más  descubro que "Para establecer relación con un árbol, y estar en comunión con él hay que mirarlo en silencio y enseguida se advierte la energía sanadora que brota de él. Intuitivamente sabrás qué hacer: puede que pongas tus manos en su corteza, que le abraces o que apoyes tu espalda, con todos los centros energéticos de tu columna vertebral, en su tronco y te llenes de energía. "

Debo reconocer que a mi me gustaba abrazar un cerezo que teníamos en el jardín, no era muy grande su tronco pero me gustaba poner las manos en él. Al final...  se secó. 

Su energía o la mía no funcionaron correctamente.