viernes, 3 de abril de 2015

Perdón



Aristóteles decía: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”.

Y cuando el enfado se produce fuera de tiempo y sin grado exacto, te invade una ciega furia que te impide tender la mano y pedir perdón.
Nunca deberíamos acostarnos sin haber solucionado los problemas, los enfados...

Como dice el Papa Francisco nadie debería dejar pasar el día sin decir estas tres palabras.
Permiso
¡Gracias!
PERDÓN