martes, 2 de junio de 2015

Cuando nos hacemos mayores...



Un día, de pronto y sin darte cuenta, te encuentras haciendo y diciendo las mismas cosas que tus padres, es cuando te das cuenta de que te has hecho mayor. También observas que ahora eres tú quien explica una receta a tu madre, quien la anima en los malos momentos, quien la abraza para que se sienta segura... 
Te das cuenta que te has hecho mayor porque el tiempo vuela. Mi medida son mis niños en la escuela. Un día veo a las mamás embarazadas, al poco tiempo ya entran los pequeños en la escuela, y poco después me dice una madre que su hija va a empezar la universidad... pero si ayer tenía 5 años y la mochila era más grande que ella. Cuando lo pienso bien, han pasado 13 años desde aquellos días hasta hoy.
He encontrado un artículo sobre por qué el tiempo pasa más rápido:

"Al parecer, nuestro cerebro funciona como si fuera un ordenador que interpreta la realidad de forma distinta según las circunstancias. Así, cuando la información es nueva, el cerebro gasta más energía en procesarla. Prestamos más atención y registramos más detalles que cuando la experiencia es repetida. Este esfuerzo mental nos produce la sensación de que el tiempo transcurrido es mayor. La mayoría de las experiencias nuevas se acumulan durante la niñez, adolescencia y primera juventud. Por eso, durante esos años parece que el tiempo es más largo.
Lo mismo ocurre cuando realizamos un viaje, por ejemplo. Nuestro cerebro se esfuerza por memorizar cada detalle, lo que produce la sensación de que el tiempo se dilate. Cuando las vivencias se convierten en rutina, los recuerdos se diluyen en nuestra memoria."