lunes, 22 de junio de 2015

Días especiales


Hace unos años, durante un curso escolar, desarrollamos un taller al que llamamos "Días especiales"
Ayer fue uno de esos días. Mi hijo mayor se ordenó como Diácono. En su cara podía verse la alegría, la inmensa felicidad que nacía en el fondo de su corazón.
Seguí la ceremonia desde una habitación, gracias a las nuevas tecnologías y al buen hacer de un amigo que preparó todo. 
Los 25 años que han transcurrido desde su nacimiento hasta ayer fueron pasando ante mis ojos: sus primeros pasos, sus risas, los días de la escuela, el salto al Seminario... Y junto a la alegría del momento, la tristeza de la persona que me faltaba allí, él, que tanto quería  a su nieto, lo vería desde el cielo.

Hoy es un día para dar las gracias: 

Gracias a todos los que contribuyeron a que llegara hasta aquí: sus profesores, sus formadores, su director espiritual, sus amigos y compañeros.

Gracias a todos los amigos que estuvieron conmigo ayudándome con su presencia y con su cariño, gracias a todos los que nos acompañaron física o espiritualmente, porque no siempre podemos estar donde quisiéramos, gracias a mi familia y, en especial, gracias a mi hijo que hizo todo lo posible para que pudiera estar a su lado en ese día tan especial.

Y mañana será otro día muy especial... pero eso será mañana.