sábado, 8 de agosto de 2015

Vecinos


Me hablaba una amiga sobre sus vecinos y de cómo estaban pendientes de ella y de su familia, controlando sus entradas, sus salidas, quién llama a su puerta... 
Y es que los vecinos pueden ser una gloria o un infierno.
Cuando yo era pequeña vivíamos en la calle Panaderos, en un séptimo piso. En el piso de arriba teníamos el infierno en forma de vecina, un ser que lo mismo se paseaba con sus tacones por el largo pasillo en mitad de la noche, arrastraba los muebles a cualquier hora del día o de la noche,  como limpiaba la jaula de su pájaro y tiraba los excrementos por la ventana, o sacudía el mantel dejando nuestra galería llena de restos de comida. Hasta que un día la basura cayó sobre la cabeza de mi padre y mandó cerrar aquella galería.
Debajo de nosotros, vivía una gran familia, con los que mantuvimos una entrañable relación incluso cuando nos marchamos de allí.
En el edificio de enfrente, vivía una mujer que mi madre nos decía que era una bruja que vendría a buscarnos en su escoba si nos empeñábamos en no comer. Yo llegué a verla salir volando por la ventana de su cocina, aunque supongo que sería en sueños. El susto mayor de nuestra vida fue cuando nos la encontramos una tarde al salir del portal. Mi hermana dijo: Mira, mamá la bruja que vive enfrente... " La señora miró a mi madre con cara de pocos amigos. Nos alejamos rápidamente mientras mi madre decía: "Estas niñas... qué cosas tienen".