jueves, 24 de septiembre de 2015

Otoño


Un año más, puntual a su cita, ayer, a no sé qué hora, entró el otoño. Qué gracia me hace eso de que digan la hora y el minuto exacto en el que entran las estaciones, como si estuvieran detrás de una puerta cerrada esperando a que la abran para hacer una entrada majestuosa.

Llegó el otoño con un revuelo de hojas secas en el patio de la escuela. Hojas que jugando y volando han entrado en los portalillos y los han alfombrado, para disgusto de la persona encargada de la limpieza. 
Lo que para unos es algo molesto o fastidioso, para otros, como mis alumnos es motivo de gran alegría. 
Durante el recreo juegan con ellas: las transportan de un sitio a otro llevándolas en un carretillo. Como sólo tenemos dos palas, las recogen con las manos. Las lanzan a lo alto y bailan mientras caen como lluvia que no moja. Inventan mil y un juego con ellas. 

Días dorados, días de hojas de colores rojos, marrones, naranjas y amarillos, días de lluvias y de setas... Días fructíferos para todos.