viernes, 11 de septiembre de 2015

Segundo día


Hoy me contaba una amiga que su  hijo le dijo esta mañana que hoy no quería ir al cole porque ya estuvo ayer. 
Recordé al mio mayor. Cómo su padre se llevó un gran disgusto cuando le vio entrar en la escuela sin llorar, porque había pensado llevárselo a casa si lo hacía. Cuando al día siguiente le despertó y vistió para ir a la escuela de nuevo, dijo "¿Otra vez? Si ya estuve ayer". Todos le habíamos hablado de la escuela y de que había que ir, pero a nadie se le ocurrió explicarle que durante muchos años tendría que seguir yendo.
Para muestra, mi caso. Caso como el de cualquier docente. No dejamos nunca de ir a la escuela. No dejamos nunca de aprender. No dejamos nunca de asombrarnos de las cosas.
Y, a mi modesto entender, el día que dejáramos de hacerlo, sería el día de dejar de ir.

Buen fin de semana para todos.