domingo, 6 de septiembre de 2015

Silencio


Esta tarde estaba sentada en mi coche delante de un edificio. Empezó a llegar gente que esperaba a que abrieran las puertas para poder entrar. Cada vez más gente, más conversaciones, risas, niños que se cansaban de esperar y empezaban a correr, a gritar, a tirar de los brazos de sus padres, que enfrascados en otras conversaciones no les prestaban atención. De vez en cuando miradas hacia la puerta para comprobar que las puertas seguían cerradas. Más gente que llegaba, unos andando, otros en coches, en taxi, en autocar, en bicicleta...
Cuando por fin abrieron las puertas, en cuestión de segundos la gente desapareció. Parecía que hubieran sido aspirados hacia dentro por una fuerza invisible.
Entonces lo sentí: El silencio. 
Y por unos momentos pude disfrutarlo en medio de la oscuridad que empezaba a envolver todo.