miércoles, 28 de octubre de 2015

La calabaza para el puré


Encontré en internet una viñeta en la que una castañera blande una batidora sobre una calabaza en una olla, mientras unas castañas felices bailaban alrededor de ella. Y una frase: "La calabaza para el puré. STOP Halloween!"

Por todas partes nos encontramos telarañas, vampiros, brujas horrorosas de esas que se ponen a gritar cuando te acercas y te dan un susto de muerte. Tanto que te dan ganas de lanzarla al espacio exterior y que vuele sin escoba ni nada. Cientos de calabazas decoradas, disfraces llenos de sangre... y todo para celebrar una fiesta que no es nuestra.
Este año me he negado a decorar mi clase con estos elementos, no es mi fiesta, no me gustan las dentaduras llenas de sangre, ni las momias, ni las brujas, mucho menos los vampiros y los esqueletos.

Pero sí me gustan las viejas historias que se contaron toda la vida en la noche de los Santos, historias de miedo que te hacían taparte la cabeza, me gustaban las historias que contaba mi padre sobre las tradiciones en su pueblo. Y ver en la televisión "Don Juan Tenorio", obra de la que mi abuelo recitaba muchos fragmentos.

Estamos perdiendo nuestras señas de identidad por una fiesta extranjera que lo único que mueve es consumo y que realmente no me aporta nada. 

Eso no quiere decir que no esté esperando la visita de mis pequeños y que les haya comprado ya bombones por si vienen, como se han encargado de decirme todos los días de esta semana. Al final, de esta fiesta me quedo con sus ojos brillantes cuando abro la puerta y finjo llevarme un gran susto.