sábado, 31 de octubre de 2015

Víspera de Todos los Santos


En estos días, los recuerdos de los que ya no están entre nosotros se hacen más vivos. 
Este verano fui a ver a mi amiga Teresa a su pueblo. Me invitó a acompañarla al cementerio. Recuerdo ese día... verano, un día soleado, el cementerio un sitio acogedor, lleno de paz. Grabados en las lápidas nombres y fechas. Ella me decía que ya tenía a más gente allí que fuera y que le gustaba acercarse para estar y hablar con ellos. 
Algo que antes no entendía, hablar con los que se fueron, y cómo comprendo ahora que es así. Que cuando los seres a los que queremos se van, seguimos hablando con ellos desde el corazón. En ocasiones, si se levanta un poco de aire y te acaricia, si aparece una mariposa y vuela a tu alrededor, es como si ellos te respondieran, como si te dijeran que son tus ángeles de la guarda, que nunca te abandonarán.
Recordar las personas que estuvieron a nuestro lado, a lo largo de nuestra vida, es como volverlas a traer, es recuperar momentos que creíamos olvidados. Sólo hay que hacer un pequeño ejercicio: pensar en alguien que murió: un familiar, un amigo, un vecino... y ver cómo en tu mente aparece un momento en el que vuelves a estar con esa persona, en ocasiones aparece como una vieja fotografía, en otras todo cobra vida como en una película antigua.