domingo, 8 de noviembre de 2015

Naturaleza


Una de las grandes ventajas de internet es que es una ventana abierta a cualquier parte del mundo, que puedes buscar cosas insólitas, desde cómo cambiar una bombilla hasta como construir un cohete espacial.
Tienes una duda: la escribes en el buscador y al segundo tienes cientos de respuestas, algunas descabelladas eso también es verdad.
Desde ayer estoy recorriendo casas abandonadas. Sin moverme de la silla he viajado por España, Reino Unido, Francia, Alemania, EEUU... He visto palacetes, hoteles, prisiones, casas pequeñas, molinos... El denominador común de todos los edificios abandonados es por una parte, que conservan restos de la vida que hubo en ellos, un viejo periódico, un calendario en la pared... Si te quedas mirando fijamente parece que aún resuenan las voces de los que allí vivieron. Y, por otra parte, la naturaleza que los invade. Poco a poco los va haciendo desaparecer, las ramas de las enredaderas abrazan los viejos muros y los van cubriendo. De nuevo, una vez desaparecido el hombre, plantas e insectos recuperan un espacio que les pertenece.

¡Feliz domingo!