martes, 1 de diciembre de 2015

Ausencias

1 de diciembre. Empezamos el último mes del año con la ausencia de algunos seres queridos. Cada persona es muchas a la vez. Es padre, abuelo, tío. Es hermano, primo, sobrino. Es amigo.

Sentada a la puerta de la sala del tanatorio puede observar el goteo incesante de personas que venían a presentar sus condolencias a la familia: Los familiares cercanos, incluso aquellos que hacía tiempo no tenían contacto. Los amigos que compartían aficiones comunes. Algunas personas que no conocían a mi tío, pero sí a sus hijos y allí estuvieron, apoyando con un gesto, con una palabra, con un abrazo... No hacen falta grandes cosas para acompañar en los malos momentos, hay veces que la sola presencia basta. 

Mientras nosotros lloramos la pérdida de ese ser tan querido, me gusta imaginar que, los que murieron antes, los esperan a la puerta del cielo. Allí les enseñan el camino de esa nueva vida en la que ya no hay dolor ni tristeza.

¡Descansen en paz!