martes, 22 de diciembre de 2015

Cosas que no cambian


Todo llega en su tiempo, aunque a veces parezca que llega antes de la cuenta, como si se nos escapase el tiempo, como si los días fueran un momento.
Todo llega y hay cosas que nunca cambian:

Como cada 22 de diciembre llegó puntual el sorteo de Navidad, y como siempre,  hoy es el día de la salud. Mientras los niños de San Ildefonso iban cantando los números, nuestros niños en la escuela también cantaban los villancicos de nuestro Festival Navideño. El trabajo de muchos días, resumido en algo más de media hora de actuación.
No cambia el brillo de los ojos al ver los trajes brillantes que les habían preparado sus madres para la ocasión, ni el que algunos se queden paralizados y no sea capaz de moverse ni de cantar una sola nota, ni la emoción de esperar al paje de los Reyes Magos, aunque la expresión de los ojos es diferente. Mis pequeños tienen en ellos todo el brillo de la inocencia. Entre los más mayores, están los que saben el secreto de los Reyes Magos, pero aún no terminan de creérselo, los que lo saben pero no lo dicen por si acaso. Estos se dedican a intentar averiguar quién se esconde bajo la capa de pintura.

Lo que nunca cambia es el silencio que queda cuando el último de los pequeños ha abandonado la escuela. Todo parece dormir hasta que volvamos después de las vacaciones con los ánimos renovados, dispuestos a retomar el ritmo normal de trabajo.