miércoles, 2 de diciembre de 2015

¡Paraguas de colores!



"Para los días grises...
¡Paraguas de colores!"

Me gustó nada más leerla. Siempre paraguas de colores, tanto si es un día nublado, de esos que amenaza lluvia, como si es un día gris en tu alma. Para estos últimos  basta con imaginarlos, no hace falta abrirlos en casa. 
Abrir un paraguas en mi casa era impensable. Mi madre nunca nos lo consintió. Decía que atraían la mala suerte, que nos podía pasar algo. Recuerdo haber abierto uno para probar si era verdad. A parte de que se me aceleró el corazón pensando en que mi madre pudiera verme, no pasó nada más. Ahora tampoco los abro hasta que salgo a la calle.
Y es que acabamos heredando algunas de las actitudes y de las manías de nuestros padres, y, con el tiempo, se este hecho se va haciendo más patente.