sábado, 13 de febrero de 2016

Ofrece tu tiempo


Mientras veo venir al frío cabalgando en las nubes que pasan a toda prisa frente a mi ventana, leo un interesante artículo sobre el tiempo. El tiempo es el mejor regalo para los niños, no sólo para ellos, sino para todos. Apagar la tele, el móvil, dejar a un lado eso que nos entretiene y dedicar nuestro tiempo al que tenemos cerca. Salir de nosotros y compartir lo que llevamos dentro.
Os dejo un fragmento del artículo:

Las prisas son nuestras peores consejeras. Ellas se encargan de robarnos los momentos más preciados y los detalles más maravillosos de la magia de la infancia. Ahora bien, si nos paramos a pensar, quizás podemos ponerle remedio a esto.
Los deberes, ordenar la casa, ducharse, fútbol a las seis, cumpleaños a las ocho, cenar a las diez… Todo el día al trote…y al galope. ¿Qué queremos conseguir con eso? ¿Están disfrutando nuestros niños? ¿Estamos siendo conscientes de lo que nos estamos perdiendo y de lo que les estamos haciendo perder?
Probablemente no. Debemos hacer el ejercicio de reflexionar si ofrecemos TIEMPO a nuestros niños, si jugamos con ellos lo suficiente y si organizamos su día a día reservando momentos en los que nos dediquemos en exclusiva a ellos y a nosotros en conjunción.
Así, es importante que:
  • Dejemos a un lado las prisas desde primera hora del día, despertemos a nuestros niños con cariño y ofrezcamos un desayuno de amor con tranquilidad.
  • Saboreemos cada comida con ellos sin distracciones como la televisión o las revistas. Podemos jugar al veo-veo, podemos hablar sobre las cosas cotidianas y profundizar en la expresión de los sentimientos y emociones.
  • Es bueno preservar “momentos de secretos” en los que solo vayamos a hablar sobre nuestras cosas con total sinceridad.
  • Podemos hacer excursiones a lugares tranquilos, a paisajes naturales y a entornos que nos inviten a explorar y a experimentar juntos.
  • Es bueno bañarnos de vez en cuando en vez de ducharnos a toda prisa.
  • Es esencial dejarles elegir, pues a veces marcamos en exceso su día a día y boicoteamos sus anhelos, expectativas y decisiones.
  • Apagar los móviles y todos aquellos aparatos electrónicos que, como sabemos, absorben nuestra atención.
  • De vez en cuando podemos tirarnos en cualquier lugar de la casa y no hacer absolutamente nada.
  • Buscar juegos que potencien su creatividad, sus inteligencias y su capacidad de sentir.
  • No dejemos que la crianza de nuestros niños la marquen las prisas o las malas costumbres que existen en la actualidad. El mejor regalo no es el centro de mando de los dibujos animados de moda o los últimos muñecos de Disney. El mejor regalo es compartir con ellos el bien más preciado que existe en la vida y que nunca vuelve: el tiempo.