viernes, 25 de marzo de 2016

El pregón de las Siete Palabras


Un año más resonó desde la Plaza Mayor de Valladolid el Sermón de las Siete Palabras. A pesar de no poder estar allí puedo ver la plaza llena de gente que aguarda el inicio de este acto único. Una mañana gris y triste de primavera.

 A través de las ondas llega a mi casa el sonido de las palabras del predicador, este año, el dominico Luis Miguel García Palacios.
"¡Abrid vuestras ventanas y balcones, ciudadanos..!" ha arrancado el soneto entonado por el pregonero de la Cofradía de las Siete Palabras, Álvaro Gimeno, que acompañado de otros cofrades-jinetes se han encargado de anunciar el sermón por las calles y plazas de la ciudad.
El ritual ha comenzado a las 8.30 horas de la mañana, cuando los jinetes, con su clásica túnica color blanco hueso y capirotes y cíngulos rojos de la Cofradía de las Siete Palabras, han llegado hasta las puertas del Arzobispado de Valladolid, donde han recibido el pergamino con el pregón de manos del cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez.
Tras recoger el texto, los jinetes recorrerán las principales calles de la ciudad en las que, tras el oportuno toque sostenido de cornetín que anuncia el principio y final de cada posta, el habitual pregonero dará lectura a la convocatoria en una docena de puntos distintos de la capital.
"Qué entre en vuestras almas la semilla y crezca así, en vuestros corazones, el Árbol de la Vida y los Perdones. Que cada casa sea una capilla, en esta ciudad, dentro de Castillay León donde hoy, entre cruces y guiones, al filo de que cumpla la mañana, una voz lanzará a los cuatro vientos, como de un manantial que fluye y mana: las Palabras de Cristo... Sus lamentos", ha proclamado el pregón.
Esta tradición procesional se remonta al 7 de abril de 1944, fecha desde la que en cada Viernes Santo o de la Cruz, un grupo de cofrades de las Siete Palabras a caballo convocan a los fieles desde primeras horas de la mañana para asistir al Sermón que se pronuncia en la Plaza Mayor, siguiendo las costumbres de los siglos XVI y XVII.
Tras la penúltima parada, en las inmediaciones de la Iglesia de Santiago, los jinetes, acompañados del resto de los cofrades y de los siete pasos correspondientes a las siete últimas palabras que Cristo dijo en la cruz, comenzará un desfile procesional que finalizará en la Plaza Mayor y el correspondiente Sermón.