jueves, 21 de abril de 2016

La lluvia


Conducía esta tarde y el agua caía con fuerza. Últimamente no hace más que llover y llover. Si bien el aire se ve muy limpio, hay muchas tierras en las que hay verdaderas lagunas.
La lluvia me hizo recordar algo que me sucedió el otro día. 
Llovía sobe la ciudad. Tenía una prueba médica pero aún no habían abierto por lo que me cobijé en un portal frente a la puerta de la clínica. Mirando el edificio frente a mi, me di cuenta del deterioro y suciedad de su fachada. Una casa de cinco plantas, el entresuelo tenía unas ventanas de madera que no creo que hubieran pintado desde hacía años, tal vez desde que compraron la casa. Unas ventanas tenían las persianas bajadas, estaban sucias y rotas.Pero había dos que conservaban las contraventanas de madera. De repente, tras los cristales, apareció una niña con un muñeco,me miraba fijamente y me saludó con la mano de trapo. Era una niña extraña, levantaba las piernas con si estuviera haciendo gimnasia poniendo los pies en el cristal. Me preguntó cómo me llamaba, creo que hasta pude oírla. Guardó la vieja y fea muñeca y desapareció por unos instantes. Volvió a aparecer llevando otro juguete, algo de color rosa, como si fuera una caja. Me hacía señas desde su ventana. Señas que no logré entender. Dejé de mirar unos segundos y desapareció. 
Me pregunto si era una niña real o no, pero me dejó una sensación de inquietud, que vuelvo a sentir cuando la recuerdo.