lunes, 16 de mayo de 2016

Después de Pentecostés


Ayer celebramos Pentecostés, durante la misa de una los niños del pueblo recibieron su Primera Comunión. Al verlos me vi contagiada por su emoción y en un momento pasaron por mi mente los años compartidos en la escuela. ¡Qué poco queda para que se vayan de ella!
Se oye el repicar de las campanas en la ermita que anuncia la misa y posterior procesión para la bendición de los campos. 
Este año, a pesar de los herbicidas que tiraron, en las cunetas, en las linderas hay una explosión de colores: margaritas blancas, rojas amapolas, los cardos dan un suave toque morado, y entre todas ellas infinidad de flores amarillas. Ahora que ya no llueve, el aire aparece completamente limpio. Y como dice una poesía que nos estamos aprendiendo en la escuela: "... todo es más bonito cuando sale el sol."