miércoles, 29 de junio de 2016

Recuerdos


Antes de empezar la misa, sentada en el coro de la iglesia contemplaba a la gente. Parecían tan pequeños... pensé por un momento que Dios nos debe ver así: pequeños. 

Desde mi asiento veía las carreras de algunos pequeños, la llegada de alguna señora mayor que aún estando la iglesia llena encuentra uno de los mejores sitios, sólo es cuestión de que los que llegaron antes se junten un poquito. Los preparativos en la sacristía, la salida de la procesión de los sacerdotes hacia el altar. Cuando llegó el momento de la homilía, nos sentamos dispuestos a escuchar. La voz de mi hijo subió hasta las bóvedas llenando la iglesia. En esos momentos recordé que hace apenas unos años era un niño. Un niño alegre que aprendía los largos poemas que su abuelo le enseñaba. Entonces su voz infantil también llenaba la casa y declamaba los poemas concentrado en no olvidar ninguna rima. Un niño que se reía a carcajadas, tan grandes que parecía imposible cupieran en aquel cuerpo. Recordé los cuentos que nos sabíamos de memoria a fuerza de contarlos una y otra vez, y las canciones, como la del Cola-cao, que cantaba sin parar.

Alguien me preguntó qué sentía al ver a mi hijo convertido en sacerdote. Es algo que no se puede expresar con palabras, es una mezcla de satisfacción, alegría, emoción, orgullo... 
Algo que guardas en tu corazón como un tesoro.

domingo, 26 de junio de 2016

Acción de gracias


Cuando tras nueve meses de espera nace tu hijo, lo miras dormido y tranquilo en su cuna. Empiezas a tejer mil sueños sobre ese pequeño milagro que Dios te ha concedido. Supongo que todos los padres deseamos sobre todas las cosas que sea un niño sano, que, elija lo que elija en la vida, sea feliz.
El pasado 19 de junio, mi hijo mayor fue ordenado sacerdote. Estaba tan feliz que no dejó de sonreír durante toda la ceremonia. 

Ayer, celebró en Villafrechós, su Primera Misa Solemne. Él quiso que fuera en el Convento, junto a sus "madres" como llama cariñosamente a las religiosas, en el altar tras el que le vimos crecer y que nos servía como sagrado metro. Cuando empezó su labor de monaguillo junto a D. Ulpiano, su cabeza apenas asomaba tras el altar. Según fue creciendo , las Reverendas Madres le fueron confeccionando diferentes albas que se adaptaban a los cambios en su cuerpo. 

Nos acompañaron vecinos, familiares y amigos venidos de diferentes puntos de España. Durante la ceremonia,  en la cara de mi hijo, pude ver una alegría sin límites. Su felicidad nos contagió a todos.

A pesar de las ausencias fue un día maravilloso. Hoy no puedo más que agradecer a todos su cariño, su compañía, el compartir junto a nosotros ese día tan importante en la vida de mi hijo. Unos físicamente, otros con el corazón al no poder estar aquí.

Gracias amigos por estar allí.

viernes, 24 de junio de 2016

Un saludo a mis amigos


Llevo mucho tiempo sin entrar en este cuarto. Durante estos días han pasado tantas cosas, mezcla de alegría sin límites y de dolor, de añoranza... Ahora no es el momento oportuno de desgranar cada una de ellas, ya habrá tiempo para ello.

Echaba de menos el sentarme ante la pantalla e ir escribiendo poco a poco, ver cómo el cursor se desplaza delante de las palabras que hace un momento estaban en mi mente, observar cómo parpadea cuando dejo de escribir..., por eso hice un descanso en mitad de esta tarde de preparativos y entré a saludaros.

Os dejo un fragmento de "Alicia en el País de las Maravillas":

Alicia: ¿Cuánto tiempo es para siempre?
Conejo Blanco: A veces, sólo un segundo

domingo, 5 de junio de 2016

Fines de semana



En teoría uno piensa que los fines de semana se hicieron para descansar. Pero eso es falso, la mentira más grande que nos han hecho creer. Sin entrar en el apartado "aprovechando que es sábado voy a hacer una limpieza más a fondo", algunos se dedican al bricolaje, como un vecino nuestro. No sé bien quien es, pero el ruido de su máquina lo tengo metido en la cabeza. Mañana y tarde ha tenido encendida su lijadora o sierra eléctrica o cortadora de césped...
Hacer tú mismo cosas en casa el fin de semana es estupendo, hay miles de proyectos que se pueden hacer. Sería estupendo que además fueran silenciosos.

¡Buen inicio de semana para todos!

jueves, 2 de junio de 2016

Esas pequeñas cosas


Hay pequeñas cosas que pueden hacer que nuestro día sea bueno o malo. Aunque nuestro balance positivo o negativo diario no debiera depender de ellas debo reconocer que influyen.
Por ejemplo, compras una prenda de vestir para tu marido o para alguno de tus hijos, algo que viste y que crees que le gustará. Si cuando lo ven sonríen, bien. Pero cuando lo miran y callan, lo dejan sobre una silla y observas que pasa el tiempo y el polvo se acumula sobre ello, sin volverlo a mirar... no es satisfacción precisamente lo que sientes.

Menos mal que siempre hay otras pequeñas cosas que ayudan a mejorar un día cualquiera, como el sol, el aroma del café recién hecho, un poco de música, quitarte los zapatos al llegar a casa o la sonrisa de un pequeño.