domingo, 26 de junio de 2016

Acción de gracias


Cuando tras nueve meses de espera nace tu hijo, lo miras dormido y tranquilo en su cuna. Empiezas a tejer mil sueños sobre ese pequeño milagro que Dios te ha concedido. Supongo que todos los padres deseamos sobre todas las cosas que sea un niño sano, que, elija lo que elija en la vida, sea feliz.
El pasado 19 de junio, mi hijo mayor fue ordenado sacerdote. Estaba tan feliz que no dejó de sonreír durante toda la ceremonia. 

Ayer, celebró en Villafrechós, su Primera Misa Solemne. Él quiso que fuera en el Convento, junto a sus "madres" como llama cariñosamente a las religiosas, en el altar tras el que le vimos crecer y que nos servía como sagrado metro. Cuando empezó su labor de monaguillo junto a D. Ulpiano, su cabeza apenas asomaba tras el altar. Según fue creciendo , las Reverendas Madres le fueron confeccionando diferentes albas que se adaptaban a los cambios en su cuerpo. 

Nos acompañaron vecinos, familiares y amigos venidos de diferentes puntos de España. Durante la ceremonia,  en la cara de mi hijo, pude ver una alegría sin límites. Su felicidad nos contagió a todos.

A pesar de las ausencias fue un día maravilloso. Hoy no puedo más que agradecer a todos su cariño, su compañía, el compartir junto a nosotros ese día tan importante en la vida de mi hijo. Unos físicamente, otros con el corazón al no poder estar aquí.

Gracias amigos por estar allí.