jueves, 2 de junio de 2016

Esas pequeñas cosas


Hay pequeñas cosas que pueden hacer que nuestro día sea bueno o malo. Aunque nuestro balance positivo o negativo diario no debiera depender de ellas debo reconocer que influyen.
Por ejemplo, compras una prenda de vestir para tu marido o para alguno de tus hijos, algo que viste y que crees que le gustará. Si cuando lo ven sonríen, bien. Pero cuando lo miran y callan, lo dejan sobre una silla y observas que pasa el tiempo y el polvo se acumula sobre ello, sin volverlo a mirar... no es satisfacción precisamente lo que sientes.

Menos mal que siempre hay otras pequeñas cosas que ayudan a mejorar un día cualquiera, como el sol, el aroma del café recién hecho, un poco de música, quitarte los zapatos al llegar a casa o la sonrisa de un pequeño.