domingo, 14 de agosto de 2016

Recordar a los que ya no están


Las cosas no siempre se usan para lo que, en principio, fueron creadas y construidas.
Desde hace tiempo, algunas farolas, postes de la carretera, semáforos... se adornan con flores. Ramos de flores sujetos con cinta a ellos. Sabemos lo que significan: en aquel lugar alguien perdió la vida en accidente de circulación. Y los ves y lo sientes, incluso levantas el pie del acelerador al pasar por allí.
Pero hay una señal especial, cerca de Medina de Rioseco. Y lo es porque fui testigo, no del accidente pero sí de las consecuencias. La guardia civil haciéndonos pasar sin detenernos, las ambulancias y el amasijo de hierros retorcidos de lo que fuera una moto. Y es especial también porque, hace poco, vi la foto del motorista en "la mar de campos", un periódico local.
Esta señal siempre tiene flores frescas, ramos rojos o blancos, el otro día habían añadido un osito de peluche... Y detrás de ellos, el dolor de familiares y amigos por el amigo que ya no está en este mundo.

Os dejo un fragmento de la oración del Papa Francisco por los difuntos:

Te confiamos Señor las almas de nuestros seres queridos,
de las personas que han muerto sin el consuelo sacramental,
o no han tenido manera de arrepentirse ni siquiera al final de su vida.
Nadie haya de temer encontrarte,
después de la peregrinación terrenal,
en la esperanza de ser acogidos
en los brazos de tu infinita misericordia.
La hermana muerte corporal nos encuentre vigilantes en la oración
y llenos de todo el bien hecho en el curso de nuestra breve o larga existencia.
Señor, que nada nos aleje de ti en esta tierra,
sino que en todo nos sostengas
en el ardiente deseo de reposar serena y eternamente en Ti.
Amén.