martes, 16 de agosto de 2016

Tres golondrinas y un gorrión


Esta mañana me levanté temprano, a esa hora en la que se agradece abrir las ventanas y sentir un poco de frescor. Con estos calores que tenemos este año es lo único que apetece. A esas horas no se oye nada. Por nada me refiero a voces de niños jugando en la plaza, o de gente paseando.
Los pájaros, en cambio, madrugan. Y madrugan mucho. Junto a la ventana de mi cocina hay un pequeño cable en el que se suelen posar cuatro pájaros. Allí estaban esta mañana en algo que parecía una alegre conversación. Tres golondrinas y un gorrión. Hablaban todos a la vez, lo que me recordó esos debates de la televisión en los que de pronto, todos hablan y no se escuchan. Y cada vez hablan más alto, como si por alzar la voz fueran a tener más razón. Al final parece más un corral de gallinas que una tertulia de personas educadas.
Otra cosa que me llamó la atención de las aves es que tres miraban hacia un lado y una hacia el otro. 
Puede ser que sea un pájaro valiente que busca nuevos horizontes.