lunes, 5 de septiembre de 2016

Cuando se comparte



Hay días llenos de cosas, tantas, que llega la noche y, aunque se ha ido concluyendo alguna, quedan otras muchas esperando.
Esta tarde, de vuelta a casa, me metí sin darme cuenta en medio de la feria. Todo lleno de coches buscando como locos dónde aparcar; mientras, imagino, los niños estarían pidiendo bajar. Guardias dirigiendo el tráfico y cosas que no cambian pero que son diferentes como los globos. Antes los globos eran redondos, tenían una forma medio ovalada, luego fueron los alargados, de esos con los que lo mismo te hacen una espada que una flor. Y hoy vi unos ondulados. Una madre y sus cuatro hijos con sus globos casi tan grandes como ellos. 
Menos mal que pude salir de allí rápidamente y alcanzar el páramo. Dejar atrás el ruido, las prisas, los gritos... e ir conduciendo tranquilamente hacia casa. Tal vez, demasiado tranquilamente para uno que me adelantó como si fuera a apagar un fuego. Supongo que diría. "Mujer tenía que ser". Algo muy repetido por personas que circulan sin respetar los límites de velocidad. Yo les diría, "Mujer, sí, pero mujer sin prisa".

Un pensamiento para esta nueva noche calurosa:

“…cuando se comparte dinero, queda la mitad del dinero; cuando se comparte conocimiento, queda el DOBLE“