jueves, 1 de septiembre de 2016

Todo está por aprender


Al abrir la puerta de la escuela esta mañana, me pareció que no había pasado el tiempo. Que fue ayer cuando cerré esa misma puerta. Todo parecía igual salvo las telarañas, el polvo acumulado sobre los muebles, algún pobre pájaro que, en algún momento, quedó encerrado en el portalillo y murió. Y sobre todo había algo diferente, un fuerte olor a pintura y un patio con hojas secas de las acacias que habían formado montañitas aquí y allá como si fueran dunas del desierto. Nuestro granado está lleno de fruta. Granadas que no sé si llegarán al otoño porque se ven muchas abiertas y tiradas en el suelo. Será que algunos no saben que faltan meses para que maduren y se puedan comer.
Mucho trabajo por delante antes de que vuelvan los pequeños a llenar las aulas con sus risas y con los llantos de los primeros días por parte de los que entran nuevos. Un curso nuevo en el que todo está por aprender.