domingo, 18 de diciembre de 2016

Silencio


Unos días sin internet porque no teníamos conexión, según el operador con el que hablé el cable es viejo, pero la culpa no es de ellos. La culpa siempre es de NADIE. Algún día me gustaría encontrármelo y decirle la clase de ser horrible que es.

Pero estos días desconectada me han servido para disfrutar del silencio, de hacer esas cosas que había dejado a un lado por estar aquí sentada, lugar algo mágico también ya que las horas se pasan sin sentir. Pero en el que se pueden encontrar reflexiones como esta:



"El misterio de Dios tiene, sin duda, sus caminos para hacerse presente en cada vida. Pero se puede decir que, en la cultura actual, si no lo experimentamos de alguna manera dentro de nosotros, difícilmente lo hallaremos fuera. Por el contrario, si percibimos su presencia en nuestro interior, nos será más fácil rastrear su misterio en nuestro entorno. 


¿Es posible? El secreto consiste, sobre todo, en saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo. No se trata de pensar en eso, sino de estar “acogiendo” la paz, la vida, el amor, el perdón... que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.


Es normal que, al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontremos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.

Karl Rahneruno de los teólogos más importantes del siglo veinteafirma que, en medio de la sociedad secular de nuestros días, “esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre”. El misterio último de la vida es un misterio de bondad, de perdón y salvación, que está con nosotros:dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio, conoceremos la alegría de la Navidad.


¡Feliz Domingo!

sábado, 10 de diciembre de 2016

"Cadena de favores"


"Cadena de favores" es un concepto que intenta mejorar el mundo. Es un acto de bondad altruista por el que si alguien te ayuda tu devolverás el favor ayudando a otro. Si todos ayudáramos a los demás cuando lo necesitan el mundo sería un lugar mucho mejor. 

Esta historia en un ejemplo de ello:

"Una anciana se encontraba en medio de un camino con una rueda pinchada. Debido a su avanzada edad no podía cambiar la rueda, por lo que estaba sentada dentro del vehículo.

Un joven que pasaba por allí paró y ofreció su ayuda a la mujer. Desmontó la rueda y la cambió por la de repuesto.

La mujer dio las gracias al joven y se ofreció a pagarle por su trabajo. Pero él se negó y le dijo: “Tan solo acuérdese de mí cuando vea a alguien que necesita ayuda. Recuerde, me llamo Bryan Anderson y la forma de pagarme es ayudar a otros”

La mujer se montó en su vehículo y se dirigió a una cafetería. Allí fue atendida por una camarera sonriente. La mujer se encontraba en  un avanzado estado de gestación, pero aún así su trato era impecable. Pidió un café y pagó con un billete de 100$. Cuando la camarera se fue a buscar el cambio, la anciana rápidamente salió del bar y dejó una servilleta con un mensaje: “un hombre me ayudó hoy sin pedir nada a cambio y ahora te estoy ayudando yo a ti”. Dentro de la servilleta había 400$.

La camarera se quedó asombrada. En poco más de un mes su niño nacería y las facturas del médico serían muy caras. Cuando llegó a su casa le dijo a su  marido: “Bryan, no te vas a creer lo que me ha pasado hoy…”


jueves, 8 de diciembre de 2016

El milagro de Empel


El Milagro de Empel o la Batalla de Empel fue un suceso acaecido los días 7 y 8 de diciembre de 1585 durante la Guerra de los Ochenta Años, en la que se enfrentaron un Tercio del ejército español, comandado por el maestre de campo Francisco Arias de Bobadilla, a una flota de diez navíos de los rebeldes de los Estados Generales de los Países Bajos, bajo mando del almirante Filips van Hohenlohe-Neuenstein, a raíz del cual la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios españoles, actual Infantería Española.

El milagro

De acuerdo con las crónicas, el 7 de diciembre de 1585, el Tercio del Maestre de Campo Francisco Arias de Bobadilla, compuesta por unos cinco mil hombres, combatía en la isla de Bommel, situada entre los ríos Mosa y Waal, bloqueada por completo por la escuadra del almirante Filips van Hohenlohe-Neuenstein. La situación era desesperada para los Tercios españoles, pues, además del estrechamiento del cerco, había que sumarle la escasez de víveres y ropas secas.
El jefe enemigo propuso entonces una rendición honrosa pero la respuesta española fue clara: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos». Ante tal respuesta, Hohenlohe-Neuenstein recurrió a un método harto utilizado en ese conflicto: abrir los diques de los ríos para inundar el campamento enemigo. Pronto no quedó más tierra firme que el montecillo de Empel, donde se refugiaron los soldados del Tercio.
En ese crítico momento un soldado del Tercio cavando una trinchera tropezó con un objeto de madera allí enterrado. Era una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción.
Anunciado el hallazgo, colocaron la imagen en un improvisado altar y el Maestre Bobadilla, considerando el hecho como señal de la protección divina, instó a sus soldados a luchar encomendándose a la Virgen Inmaculada:
Este tesoro tan rico que descubrieron debajo de la tierra fue un divino nuncio del bien, que por intercesión de la Virgen María, esperaban en su bendito día.1
Esa noche, se desató un viento completamente inusual e intensamente frío que heló las aguas del río Mosa. Los españoles, marchando sobre el hielo, atacaron por sorpresa a la escuadra enemiga al amanecer del día 8 de diciembre y obtuvieron una victoria tan completa que el almirante Hohenlohe-Neuenstein llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro».

Sin embargo, este patronazgo se consolidaría trescientos años después, luego de que la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854 proclamase como dogma de fe católica la Concepción Inmaculada de la Virgen Santísima. El 12 de noviembre de 1892, a solicitud del Inspector del Arma de Infantería del Ejército de Tierra de España, por real orden de la Reina Regente doña María Cristina de Habsburgo, se:Aquel mismo día, entre vítores y aclamaciones, la Inmaculada Concepción es proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia.
Declara Patrona del Arma de Infantería a Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción.2



    miércoles, 7 de diciembre de 2016

    Las cosas simples



    Leo: "Para ser feliz es muy importante saber disfrutar de las cosas simples de la vida".
    Empiezo a pensar en cosas simples y la primera que me viene es hacer pompas de jabón. De niña, al lavarme las manos, me encantaba hacer pompas haciendo un círculo con mis dedos. Algunas podían llegar a ser gigantes y, al explotar, me salpicaban la cara... De vez en cuando las hago, sobre todo ahora que descubrí un jabón natural que hace muchísimas.
    Después pensé que seguramente hubiera alguna lista en internet, y efectivamente, cientos de listas. Algunas cosas nunca había parado a pensarlas pero el verlas ahora escritas me he dado cuenta que  sí te hacen disfrutar:

    1. El sol, sobre todo si apareciera entre la niebla que no nos abandona.
    2. Ver que el camarero trae tu comida cuando estás hambriento
    3. Cuando suena tu canción favorita en la radio.
    4. El olor de un libro viejo (siempre que no tenga polvo y te haga estornudar)
    5. Que te den un abrazo.
    6. Que te duela la cara de tanto reír
    7. Terminar de leer un libro...

    martes, 6 de diciembre de 2016

    ¿Cuándo empieza la Navidad?



    Esta mañana preguntaban en la radio cuándo empezaba la Navidad. Uno de los interlocutores decía que siempre había empezado con la lotería de Navidad.
    En mi casa era así. Esa mañana, mientras los niños de San Ildefonso, iban cantando monótonamente los números y los premios, nosotros decorábamos el árbol (más bien rama que mi padre traía del pinar de su madre) y ayudábamos con las figuritas del Belén. Mi abuelo que, entre otras cosas había sido fontanero, preparó una cascada de agua que recorría la librería de mis padres y llegaba hasta el estanque donde nadaban plácidamente los patos de plástico. Mi madre compraba aquellos papeles azules brillantes con estrellas de plata que nos parecía lo más maravilloso del mundo. Debo confesar que a los niños de mi escuela también les maravilla, como todo lo que es brillante.

    Eran navidades diferentes, con menos cosas materiales y más estar todos juntos. Con sólo dos clases de turrón: el duro y el blando, y los polvorones que casi te ahogaban al meterlos en la boca e intentar decir "Pamplona". Creo que si escucho bien, aún puedo oír nuestras risas, el tocadiscos de mi padre con los villancicos... Aún puedo sentir el calor del hogar de mi infancia...

    Ahora parece que no se acabara pues encontramos turrones casi todo el año y las luces la pusieron a primeros de noviembre. Pero más que Navidad parece una carrera para comprar. De hecho el otro día me llegó una especie de felicitación de un centro comercial en que sobre un fondo ramas de árbol de navidad se leía: 
    "Felices Compras" ofreciéndome un gran anticipo para mis gastos navideños en letra grande y en letra muy pequeña aparecían las comisiones que cobrarían después.

    viernes, 2 de diciembre de 2016

    "Elogio al silencio"


    Viernes por la tarde. Llego a la capital. Subo las escaleras del aparcamiento desgastadas por el paso de miles de personas. Se ve por donde caminamos todos porque ese trozo parece pulido. Esto me hizo recordar lo que mi padre nos contaba: Cuando hicieron la Fasa en Palencia cubrieron toda una explanada de césped, esperaron un tiempo y cuando el paso de los trabajadores marcó el camino que seguían cada día para entrar y salir del trabajo, fue entonces cuando cementaron los senderos.
    Al salir del aparcamiento me golpean las luces, las voces, las músicas... Todo preparado para incitar a comprar. Gente cargada de bolsas con cara enfadada o triste, parejas discutiendo, un chico se hace una foto con su móvil mientras su pareja come palomitas sin molestarse en mirar al objetivo, con cara de mortal aburrimiento, niños llorando, niños con globos... Largas colas para todo: para pagar en los comercios, para subir a las atracciones navideñas... Llego a un semáforo en rojo, nos paramos casi todos. Entonces me doy cuenta que frente a mi hay una masa de gente, parece compacta, como un sólido muro y me pregunto si seremos capaces de pasar a través de ella. Se puede, no sé como pero se puede. Sigo por la calle. Música que sale de todos los comercios, músicas diferentes, olor a castañas asadas que se mezcla con la de los perfumes procedentes de las tiendas, luces y más luces en los escaparates, en la ropa brillos y lentejuelas que parecen decirte lo bien que te lo puedes pasar si te lo compras.

    En medio del estruendo un cartel se balancea: "Elogio al silencio".

    Nada más terminar de hacer las cosas vuelvo al aparcamiento: cola para pagar... Salgo de la ciudad, sus luces van haciéndose más pequeñas, menos brillantes mientras me adentro en la noche del páramo: silencio y oscuridad. Todo un descanso para los sentidos.

    ¡Buenas noches!