jueves, 29 de junio de 2017

La dieta de la paradoja

Picnic,2001
Fernando Botero

Debo reconocer que cuando leí esta dieta me pareció sorprendente. Lo que no tengo muy claro es si con ella se pierde peso o no. Tampoco si por muchas veces que comas algo dejará de apetecerte. Si alguien prueba me encantaría conocer sus resultados.

La dieta de la paradoja
Consiste en una gestión de la alimentación basada en el placer y no en el sacrificio y el control forzado. “Si me concedo aquello que me gusta, al cabo de poco tiempo dejará de agradarme tanto y podré renunciar a ello sin esfuerzo ni frustración”, afirma López Pérez Vallejo. Es por eso que fracasamos: “si nos basamos en la prohibición y en la idea de control de la limitación y del sacrificio para resolver un problema; esto choca con la sensación fundamental en la que se basa nuestra relación con la comida: el placer”, añade. 

Hay dos pautas fundamentales para esta dieta:
Concederse las comidas más deseadas para convertirlas gradualmente en algo cada vez menos atractivo. El procedimiento permite establecer una colaboración entre placer y deber, en lugar de enfrentarlos, lo que induce a la autorregulación más que a un control forzado. Por ejemplo, si se picas algo entre horas hay que comprometerse a comer eso mismo durante las cinco ingestas diarias; así, al final no apetecerá. Apreciar el placer del movimiento superando el placer inicial que nos produce el estar parados. La clave es elegir una actividad que guste y no aburra y así introducirla en la rutina diaria sin esfuerzo.