lunes, 12 de junio de 2017

Recuerdos encadenados


En el garaje de casa se ha instalado un grillo. Le oigo cantar pero no le veo. Eso me hace recordar a Rosa León y su canción: "El grillito cri-cri-cri."
Esta canción me trae recuerdos de hace veintisiete años, cuando nació mi hijo mayor. Me gustaba cantarle bajito mientras nos balanceábamos en la mecedora.La misma mecedora en la que cuando yo era una adolescente me sentaba a leer o a soñar en la habitación de la casa que tenían mis padres en un terreno lejos de todo. Allí pasé los veranos. A veces venían mis mejores amigas del colegio y pasábamos el fin de semana entre risas y confidencias.
Mi colegio en el que entré con tres años y salí con diecisiete. Del que guardo muy buenos recuerdos, y otros no tanto, como una vez que suspendí una evaluación y mi padre rodeó la nota con bolígrafo rojo. Mano de santo, no volví a suspender nunca más. Y no me traumé ni nada. Un colegio nuevo en el que hacía mucho calor ya que una de las paredes era toda de cristal. Me gustaba más el viejo, que las monjas vendieron y sobre el que construyeron un centro comercial, pero del que se conserva el claustro, con el patio de las tabas y la iglesia. Una de las aulas que ocupábamos tenía una ventana a ras de acera, por las tardes veíamos pasar los pies de la gente mientras hacíamos las tareas.
Antes de eso tengo algún recuerdo, pero no sé si es fruto de oírlo repetir a lo largo de los años o por ver las fotos viejas que se guardaban en una caja. 

Buenas noches.