domingo, 9 de julio de 2017

Los ladrones del tiempo



En mi anterior entrada hablaba de una reflexión de Forges acerca de los mediocres, ésta me hicieron pensar, no sé  por qué en los hombres grises que aparecen en el libro de Michael Ende "Momo" (1973).
Un libro que habla del tiempo "Una cosa misteriosa...algo cotidiano... algo de lo que todos participamos, pero pocos se paran a pensar ella."
En esta historia aparecen unos hombres grises de los que Stefanía Piras dice:

Los hombres grises no son nada más que el símbolo de una amenaza mucho más real: la pérdida de los valores en la sociedad contemporánea. Estos fantasmas cenicientos viven del tiempo ahorrado de los hombres, tiempo quitado a la familia, a los amigos, a la vida, y entregado completamente a la efectividad de un trabajo rápido, extenuante e impersonal. “Ahorrar ahorrar ahorrar”, se convierte en el lema de la humanidad entera, hasta que ya nadie tiene tiempo para nadie. Viviendo se gasta el tiempo, pero ahorrándolo la vida se apaga y el tiempo se destruye, convirtiéndose en “tiempo muerto”. La ciudad se llena de edificios de hormigón tristes y feos, nacen los “depósitos para niños” porque ya nadie tiene tiempo para dedicarse a ellos, todo el mundo se mueve deprisa, trabaja deprisa, como si alguien le estuviera persiguiendo. En esta nueva sociedad, dominada por los hombres grises, ya no hay tiempo para charlar, para sonreír, para soñar, ya no hay espacio para la imaginación, la creatividad, pero sobre todo ya no hay tiempo para escuchar. En este sentido, Momo representa la única esperanza de la humanidad, porque ella es la única que tiene tiempo de sobra y que tiene la especial capacidad de escuchar a los demás.

 Parece como si el autor hubiera abierto una ventana al futuro y nos estuviera contemplando y nos describiera tal como somos, tal como nos comportamos en la actualidad.
En el libro Momo salva a la humanidad de los hombres grises, pero ¿ habrá alguien que nos pueda salvar hoy?